Ayer

Ayer era feliz, y ayer lo sabía.

Ayer era una baldosa, una silla o una pregunta.

Hay un ayer que son dos,

y me confunde la contradicción.

Ayer pensaba lo que diría un día como hoy.

Hoy estas tu y ya no pienso en esas cosas.

Ayer escribía

“en el mar, el decir amor

y prometer volver

ya es nostalgia”.

Y hoy escribo lo que hubiera escrito hoy

si ese mar fuera ayer y no hoy.

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