La contra
Digo muerte, para que digas vida.
Yo
siempre te hago caso.
No
necesito la verdad ni actuar en consecuencia,
incluso
cuando de tanto tener razón te miento
yo
te sigo hasta el matadero, y discuto para avivar la voz
que
no canta a la vida,
pero
tampoco la cuestiona.
Digo
muerte, para que digas vida,
con
voz de mando, sin renuncia,
sin
falsa paz, con vehemencia: vida.
Yo
siempre te hago caso, nunca me sobresalto.
No
necesito la verdad ni actuar en consecuencia,
incluso
cuando de tanto equivocarnos parece que digo ley,
yo
te sigo hasta el nacimiento, y discuto para aliviar el dolor
que
no canta a la vida,
pero
tampoco la cuestiona.
Digo
muerte, para que digas vida.
Digo
vida para que me ignores
y
sigas muriendo cada día
viendo
nacer nuevas flores.
Comentarios
Publicar un comentario