Un dios pagano

Tu fe me llena y me hace.

Habla, así hablaran los años que no estuvimos juntos.

 

Abrimos la historia tosiendo a la tierra otra sangre.

 

La ilusión no trastabilla en mi canto más ordinario,

me enamoras consumiéndote,

dándome tu habito cotidiano de ser prescindible.

Habla, así tendré miedo de la verdad.

 

Te eres posible sin mi existencia,

rodéate de lluvias, humeante de relámpagos

insiste en tu trabajo, mi corazón es real,

y toda la literatura de autoayuda te usara de referencia.

 

No me llames hasta conocer tu muerte,

nada me pertenece en este mundo,

solo quiero la emoción hípica de tus brazos,

cuando arremeten con violencia mítica

la coraza de lágrimas de mis huesos.




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