Fantasia del maniqui

Caricia reverberante de sombras.

Caricia que no ha pedido permiso.

Caricia despiadada de sollozos.

Caricia sin cariño ni encuentro.

 

Las esquinas se superponen unas a otras,

y de la ausencia en la ciudad nacen tristezas;

de un diminuto hallazgo idealizado

una perversión se perfecciona exquisita.


Observando la amarillenta luna contenida

absoluta en los restos de un filtro usado

con marcas de beso de un rush rojo

en un austero mundo en blanco en negro:


Un mundo igual de solitario

vive en el reflejo de uno mismo.


Esa esquina era demasiada conocida

hasta que apareciste por vez primera.

Mi vida era un acorde confuso,

mi sonata demasiada extensa. 


Criatura prohibida, agotadora persistencia,

tu mano es un secreto a la luz del día

apresas ámbar en tu corazón hueco

ahora déjalo enfermo en mi pecho.


Vine a tu bulevar de ausente cristiandad,

a encontrar el reflejo vacío de tu escaparate.

Te recorro como me recorre mi sombra el alma.


Ambigua piel ni viva ni muerta,

detenida como el tiempo en tus ojos

de un reino ilusorio sin edad.


El silencio es tu profundo poema,

una represa de inocencia de plata.

En misterio te envuelves la voz anémica

en una impuesta pausa prolongada.


Mis ojos son casi honestos al ansiar,

mis palabras atravesar el cristal.

Fiebre que bautiza la deshora

en que tu boca se volvió acequia,

exclusiva y suprema bruma.


Bebo de la fuente de Castalia

en invierno mis labios raspan

con gotas de primavera en fuga.


Frágil mi cuerpo recrea la muerte de Adonis,

te acercas imprudente con manos salvajes

abriendo mi cuerpo te llevas mis flores.


Un imperio de lobos en la nieve del alma,

un deseo acallado entre aullidos reclama.

Entonces trepas a mi cuarto a medianoche,

me acuestas en mi cama llena de hipocampos,

no te desprendes del espejo ni de los colmillos.


“El dolor que despiertas en el agua y se escapa

de tu control es todo lo que tengo

para aferrarme una vez más al infierno.

Te preservare del polvo, pero no de las marcas,

nunca de mi amor olvides su nombre.

viertes luna ignota en tu ausencia,

ignoras recompensa o perdida,

y romperás mi cuello cada mañana.

El amor surge, bulle y se duerme

en las grietas de tus manos.

Por miedo, solo por miedo

quiero que me digas

que no desaparecerá

en la flor de los días.

La infértil humedad que brota

en tus labios es extraña y la necesito.

No sé quién de nosotros en la flor,

y quien el secreto que tortura

Pero ambos revueltos en la misma caja

donde solo hay una ventana

que no me atrevo a abrir.

Se dibuja una sonrisa,

no es mía

ni es bella

he pagado por ella

el costo de desconocer la propia.

De la mano, los dos, nuestras manos

ahora son cadenas y el dolor suspirando

apenas perceptible al ver nuestros dedos

rasgando la carne del otro.

De tus labios vivo una revelación,

Pero tarde en la tormenta,

La lluvia me ha envuelto en un impulso

Casi que mi amor es sincero.

No hay cariño,

 no es sincero

pero es nuestro.

Amaneceremos vestidos de ensueño

para seguir siendo fuego profano

en el sucio humo que nos toca respirar

porque atados estamos al diablo.

Ama en silencio, ni siquiera una mirada,

que la frágil euforia de un contacto

azaroso no lo vea.

Ama en silencio, con el puñal cerca del corazón,

Siempre con la palabra justa para evadir el sonido.

Ama en ausencia, construye mi imagen;

todo lo que queda es una fantasía.

La marcha anónima de un sentimiento

revelado trágico en mi dormitorio,

con la puerta cerrada, frente al espejo.

Ama, no olvides que bien se siente

y no te sometas a la realidad.

Caen como la nieve en muerta ciudad

las verdaderas intenciones en mis sueños

y desvaneces en la decepción

Decadente como todo lo que florece alguna vez

con intención de perpetuidad

evitando la soledad rodeada en ruidos.

Una súplica y un negativo besando

lo que queda de amor en tu recuerdo

Un deseo desde el barro arrastrándote

al otro lado de la herida olvidada.

La provocación proyectada sobre la carne

Imita en abandono del Edén y del secreto.

Se muerde a quien se ama por no besar

el llanto que se esconde tras la cortina.

En la oscuridad busco tu sombra y te invento en la mía.

Te invento comestible y desnuda del cansancio y la rutina.

Camino con mis yemas la molestia

que se aferra abundante a la espera.

Persigo en la oportunidad de tu angustia

Que justifique la carroña que damos el uno al otro.

Formando a la presencia de la violencia

de una radio distorsiva

un diario escrito en tipografía de catarsis”

Observas una mentira ilustrada,

no son tus manos un fuego infernal

no es tu duda propia de tu personaje.

¿dónde empiezas hombre

y donde empiezas mujer?

Tu espalda no revela ningún enigma

y tu rostro es un silencio demasiado bello.

Entonces deja de fingir: ¡la mañana no vendrá corrosiva!

Ninguna luz enceguece en la oscuridad de tu presencia.

Gritos y susurros en cada cuarto menos el mío.

El tic toc de un reloj en incesante

alanza con sus agujas a mi frente.

No hay puerto, no hay faro,

No hay más que océano aciago

en la noche que uno prepara para amar.

Caricia que se desvanece en el deslumbramiento.

Caricia que se pronuncia en la evasiva.

“Me forme en tus ojos de tinieblas,

soy vestigio de la última lluvia,

fruto de la pena secreta.

Alambre de púas me hacen hombre

espinas de rosa me hacen mujer.

Quiero que tu piel te moleste eternamente,

Quiero un disfraz que te provoque desconcierto.

Ojos sometidos a la realidad creada por el delirio.

Soy lo que fuiste a buscar en tu soledad inerte”

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